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viernes, julio 10, 2009
Concretas
AÑOS llevaba queriendo hacerlas... y no ha sido hasta este miércoles que finalmente me he puesto al tema. Ha sido todo un alivio espiritual-vital =)
miércoles, mayo 21, 2008
Sopa japónica "esprés"
:: Ingredientes ::
- Un sobre de tropezones deshidratados
- Un sobre de sustancia concentrada

- Agua hirviente

:: Preparación ::
En un bol depositamos el contenido de ambos sobres, de la siguiente forma:

A continuación añadimos agua hirviente al gusto.
Removemos y dejamos reposar el invento a poder ser tapado (con un plato, una servilleta...)
Destapamos, comprobamos que todo lo disuelto esté efectivamente disuelto y todo lo rehidratable tiene una apariencia comestible.
Nos cercioramos de que la temperatura sopil es óptima para su degustación sin quemamientos varios.
Nos aposentamos delante del bol...
...Y ¡voilà! ya podemos degustar una estupenda y maravillosa sopa japónica, variedad "miso" :)
- Un sobre de tropezones deshidratados
- Un sobre de sustancia concentrada
- Agua hirviente
:: Preparación ::
En un bol depositamos el contenido de ambos sobres, de la siguiente forma:
A continuación añadimos agua hirviente al gusto.
Removemos y dejamos reposar el invento a poder ser tapado (con un plato, una servilleta...)
Destapamos, comprobamos que todo lo disuelto esté efectivamente disuelto y todo lo rehidratable tiene una apariencia comestible.
Nos cercioramos de que la temperatura sopil es óptima para su degustación sin quemamientos varios.
Nos aposentamos delante del bol...
...Y ¡voilà! ya podemos degustar una estupenda y maravillosa sopa japónica, variedad "miso" :)
miércoles, abril 11, 2007
Postre "beri simpol"
Ingredientes e instrumentos necesarios:
- Un yogur natural
- 2 o 3 fresas naturales
- un cuenco
- un cuchillo
- una cuchara de postre
Método de preparación:
En primer lugar vertemos el yogur en el cuenco y lavamos y quitamos el rabillo a las fresas:

Una vez que tenemos todos los ingredientes preparados y organizados, comenzamos con el proceso de elaboración. Cogemos el utensilio cortante y con cuidado trozeamos las fresas en cachos pequeños:

Quedando el conjunto tal que así una vez efectuada esta operación:

Llegados a este punto es muy importante no precipitarse abalanzándose sobre los ingredientes, ya que esto influiría en el resultado final dejando nuestro postre flojo y desaborío.
Sigamos. Cojemos la cucharilla de postre y cuidadosamente mezclamos los ingredientes, sin agitarlos, como decía nuestro querido Jaime Lazo:

Y ¡voilà! ya tenemos un estupendo, sabroso y sencillo postre listo para su degustación:

PD: cómo se nota que no tengo nada más que hacer xD
- Un yogur natural
- 2 o 3 fresas naturales
- un cuenco
- un cuchillo
- una cuchara de postre
Método de preparación:
En primer lugar vertemos el yogur en el cuenco y lavamos y quitamos el rabillo a las fresas:
Una vez que tenemos todos los ingredientes preparados y organizados, comenzamos con el proceso de elaboración. Cogemos el utensilio cortante y con cuidado trozeamos las fresas en cachos pequeños:
Quedando el conjunto tal que así una vez efectuada esta operación:
Llegados a este punto es muy importante no precipitarse abalanzándose sobre los ingredientes, ya que esto influiría en el resultado final dejando nuestro postre flojo y desaborío.
Sigamos. Cojemos la cucharilla de postre y cuidadosamente mezclamos los ingredientes, sin agitarlos, como decía nuestro querido Jaime Lazo:
Y ¡voilà! ya tenemos un estupendo, sabroso y sencillo postre listo para su degustación:
PD: cómo se nota que no tengo nada más que hacer xD
viernes, marzo 30, 2007
sábado, diciembre 16, 2006
Ejemplos prácticos de antidieta - II
La cena influye de manera directa en las carnes grasas que rodean nuestra cavidad estomacal. Reduciendo la cantidad de calorías y cuidando lo que introducimos por nuestro orificio bucal a altas horas, podemos mantener a raya el tan temido flotador (también conocido como barriga, michelín, michelo, lomos o lorzas según el interlocutor de turno).
Los expertos en alimentación dicen que la cena ideal debe ser ligera, fácil de digerir y que debe realizarse no muy tarde, para que el cuerpo tenga tiempo de hacer la digestión antes de acostarse y así facilitar el descanso nocturno. Según ellos no hay que abusar de las proteínas y de las grasas, porque entonces machacamos el hígado.
Los expertos en cuidado corporal (culturistas y gimnastas, por ejemplo) dicen que lo fundamental a la hora de cenar es no comer embutido, ya que provoca hinchazón, así como hidratos de carbono (pasta, arroz, patata...).
Aunando ambas cosas y teniendo en cuenta que lo de jartarse a pan mojado en salsa no es bueno en ninguna de las comidas, lo mejor es darle a una buena ensalada, un pescado o un filete a la plancha y un yogur. Bien.
Teniendo todo lo anterior muy presente, el jueves por la noche tuvimos la cena navideña de Los Panes. Como imaginaba una abundante comida con todo lo que a uno le suele causar dolores y ardores varios, tomé la pastilla antes de acudir al evento (¡¡¡AGÜELOOOO!!!). La cena empezó hacia las doce de la noche. Del lomo y la cecina comí una burrada (la ensalada apestaba a vinagre así que ni la probé), sólo deciros que los bordecillos sobrantes de las carnes ahumadas (sin aplastar) ocupaban en mi plato aproximadamente un puño. Tras ello llegaron las tortillas, una de ellas con queso. Comí tres trozos, y no de los cuadraditos estos pequeños que cortas para que todo el mundo pinche, no. Fueron de los triangulares que te partes tú mismo con tu cuchillo. Sí, tres. Después llegaron los mejillones en su salsa. Comería unos diez o así, estaban muy buenos. Cuando se me acabó el segundo cacho de pan de hogaza me corté un poco y empecé a comer la salsa directamente con la cáscara de los mejillones. Tras los mejillones el jamón asado, buenísimo. Me comí dos filetes tamaño chuleta. Y tras el jamón el chorizo al vino, buenísimo también y nada fuerte. No sé cuántos cachos comí pero no muchos porque estaba un poco lleno. Después venía el café, el chupito y demás, que yo fui el único que no caté. Sólo deciros que como acompañamiento de la cena bebí según mis cálculos un litro y medio de cerveza, que entró tranquilamente y sin forzar. Bien. Tras esta salvajada de cena salimos de fiestuki, momento en el cual a mí me empezó a entrar un sueño brutal, aparte de que no me entraba ni una gota más de líquido entre pescuezo y costilla (cosa rara).
Bueno pues este es un ejemplo claro de lo que NO hay que cenar. La cena debe de ser ligera, cuatro cosillas que te quiten el hambre no muy pesadas y punto. Lo de saltarse la cena tampoco es bueno, es preferible comer poco pero comer algo.
ANEXOS
1.1. "El punto del Punto"
Estando todos en El Punto (antiguo Aquelarre) y de repente Y pone el dedo encima de su botellín de cerveza, empieza a agitarla y... ¡¡SE PONE A DUCHAR A MEDIO GARITO CUAL FERNANDO ALONSO AL GANAR UN GRAN PREMIO!! jajaja fue buenísimo, que jartá a reir xD Iba un poco perjudicada, sí... a mí no me enchufó porque sólo le dió por mojar a los que tenía delante, que si llega a girarse a la derecha me pilla de lleno (estaba justo al lado).
1.2. "Momento báscula con vida propia"
Al día siguiente me peso nada más levantarme con el pensamiento en mente de "qué salvaje, por lo menos habré engordado dos kilos..." y sí, me tuve que pesar cuatro veces porque mis ojos no daban crédito a lo que marcaba la báscula, y es que esto de que los mecanismos que me rodean tengan vida propia...
Los expertos en alimentación dicen que la cena ideal debe ser ligera, fácil de digerir y que debe realizarse no muy tarde, para que el cuerpo tenga tiempo de hacer la digestión antes de acostarse y así facilitar el descanso nocturno. Según ellos no hay que abusar de las proteínas y de las grasas, porque entonces machacamos el hígado.
Los expertos en cuidado corporal (culturistas y gimnastas, por ejemplo) dicen que lo fundamental a la hora de cenar es no comer embutido, ya que provoca hinchazón, así como hidratos de carbono (pasta, arroz, patata...).
Aunando ambas cosas y teniendo en cuenta que lo de jartarse a pan mojado en salsa no es bueno en ninguna de las comidas, lo mejor es darle a una buena ensalada, un pescado o un filete a la plancha y un yogur. Bien.
Teniendo todo lo anterior muy presente, el jueves por la noche tuvimos la cena navideña de Los Panes. Como imaginaba una abundante comida con todo lo que a uno le suele causar dolores y ardores varios, tomé la pastilla antes de acudir al evento (¡¡¡AGÜELOOOO!!!). La cena empezó hacia las doce de la noche. Del lomo y la cecina comí una burrada (la ensalada apestaba a vinagre así que ni la probé), sólo deciros que los bordecillos sobrantes de las carnes ahumadas (sin aplastar) ocupaban en mi plato aproximadamente un puño. Tras ello llegaron las tortillas, una de ellas con queso. Comí tres trozos, y no de los cuadraditos estos pequeños que cortas para que todo el mundo pinche, no. Fueron de los triangulares que te partes tú mismo con tu cuchillo. Sí, tres. Después llegaron los mejillones en su salsa. Comería unos diez o así, estaban muy buenos. Cuando se me acabó el segundo cacho de pan de hogaza me corté un poco y empecé a comer la salsa directamente con la cáscara de los mejillones. Tras los mejillones el jamón asado, buenísimo. Me comí dos filetes tamaño chuleta. Y tras el jamón el chorizo al vino, buenísimo también y nada fuerte. No sé cuántos cachos comí pero no muchos porque estaba un poco lleno. Después venía el café, el chupito y demás, que yo fui el único que no caté. Sólo deciros que como acompañamiento de la cena bebí según mis cálculos un litro y medio de cerveza, que entró tranquilamente y sin forzar. Bien. Tras esta salvajada de cena salimos de fiestuki, momento en el cual a mí me empezó a entrar un sueño brutal, aparte de que no me entraba ni una gota más de líquido entre pescuezo y costilla (cosa rara).
Bueno pues este es un ejemplo claro de lo que NO hay que cenar. La cena debe de ser ligera, cuatro cosillas que te quiten el hambre no muy pesadas y punto. Lo de saltarse la cena tampoco es bueno, es preferible comer poco pero comer algo.
ANEXOS
1.1. "El punto del Punto"
Estando todos en El Punto (antiguo Aquelarre) y de repente Y pone el dedo encima de su botellín de cerveza, empieza a agitarla y... ¡¡SE PONE A DUCHAR A MEDIO GARITO CUAL FERNANDO ALONSO AL GANAR UN GRAN PREMIO!! jajaja fue buenísimo, que jartá a reir xD Iba un poco perjudicada, sí... a mí no me enchufó porque sólo le dió por mojar a los que tenía delante, que si llega a girarse a la derecha me pilla de lleno (estaba justo al lado).
1.2. "Momento báscula con vida propia"
Al día siguiente me peso nada más levantarme con el pensamiento en mente de "qué salvaje, por lo menos habré engordado dos kilos..." y sí, me tuve que pesar cuatro veces porque mis ojos no daban crédito a lo que marcaba la báscula, y es que esto de que los mecanismos que me rodean tengan vida propia...
miércoles, diciembre 13, 2006
Ejemplos prácticos de antidieta
O lo que es lo mismo, lo que toda alimentación sana no debe incluir.
Algunos sabéis que últimamente le estoy dando a base de bien a los bollos, y lo que es peor, a los industriales estos que venden en los súper, hechos a base de grasas hidrogenadas (lo peor de lo peor dentro de las grasas). Ciertamente, no me gusta mucho el sabor, no tienen nada que ver con la clase de dulces que puedes comprar en una pastelería, pero sirven para superar el momento "azúcares y grasas ¡ya!". Lo curioso es que nunca me ha dado por comer compulsivamente, pero últimamente no sé por qué es ir al súper, ver un stand de bollos, y automáticamente mi mano sin yo quererlo va directa hacia aquellos recubiertos de "chocolate". Mi cabeza dice "esto está mal", pero mi cuerpo pasa de la cabeza y se va por libre. Todo esto... ¿por qué lo cuento hoy? Pues porque lo de hoy sí que tiene delito: de vuelta a casa he pasado por el súper a comprar un poco de lechuguilla (que ya toca empezar a comer bien, después de varios meses de desajustes)... y he cometido el error de pasar por delante de los bollos. Y me he comprado seis. Y me he comido cinco a modo de "sobremerienda" (dícese de la ingesta de comida intermedia entre la merienda y la cena). Bueno. Para corroborar que lo que digo es cierto, una afoto:

El caso es que después de la ingesta me ha atacado el ser racional que todos llevamos dentro, y en vez de machacarme con frases del tipo "mal, muy mal", "todo te va a ir par flotadó", "¡a salir a correr un rato!" etc etc... la reacción de mis neuronas ha sido "¿cuántas calorías habré consumido?" (sí, ¡¡os lo juro!!). Y me he puesto a hacer el cálculo, dado que en las bolsillas (como marca la ley) vienen impresas las kilocalorías por cien gramos de producto y el peso neto del mismo. Según ello, y calculadora mediante, la cosa ha sido tal que así:
"Pastelito recubierto de cacao":
440 Kcal/100g -> 50g = 220Kcal
"Palmera de hojaldre recubierta de cacao":
533 Kcal/100g -> 45g = 240Kcal
"Cuadrado" (similar al "Pastelito recubierto de cacao" sólo que con forma cuadrada):
378 Kcal/100g -> 60g = 227Kcal
"Cuadradito chocolate":
405 Kcal/100g -> 35g = 142Kcal
"Tarta de manzana":
395 Kcal/100g -> 60g = 237Kcal
Total de kilocalorías ingeridas en la "sobremerienda": 1.066
Recomendación diaria de ingesta de calorías para una dieta equilibrada: 40Kcal por kilo de peso corporal.
La cantidad de kilocalorías que he ingerido en un rato respecto al total recomendado para todo un día: 37%
PD: menos mal que mañana no tengo que ir a hacerme análisis...
Algunos sabéis que últimamente le estoy dando a base de bien a los bollos, y lo que es peor, a los industriales estos que venden en los súper, hechos a base de grasas hidrogenadas (lo peor de lo peor dentro de las grasas). Ciertamente, no me gusta mucho el sabor, no tienen nada que ver con la clase de dulces que puedes comprar en una pastelería, pero sirven para superar el momento "azúcares y grasas ¡ya!". Lo curioso es que nunca me ha dado por comer compulsivamente, pero últimamente no sé por qué es ir al súper, ver un stand de bollos, y automáticamente mi mano sin yo quererlo va directa hacia aquellos recubiertos de "chocolate". Mi cabeza dice "esto está mal", pero mi cuerpo pasa de la cabeza y se va por libre. Todo esto... ¿por qué lo cuento hoy? Pues porque lo de hoy sí que tiene delito: de vuelta a casa he pasado por el súper a comprar un poco de lechuguilla (que ya toca empezar a comer bien, después de varios meses de desajustes)... y he cometido el error de pasar por delante de los bollos. Y me he comprado seis. Y me he comido cinco a modo de "sobremerienda" (dícese de la ingesta de comida intermedia entre la merienda y la cena). Bueno. Para corroborar que lo que digo es cierto, una afoto:
El caso es que después de la ingesta me ha atacado el ser racional que todos llevamos dentro, y en vez de machacarme con frases del tipo "mal, muy mal", "todo te va a ir par flotadó", "¡a salir a correr un rato!" etc etc... la reacción de mis neuronas ha sido "¿cuántas calorías habré consumido?" (sí, ¡¡os lo juro!!). Y me he puesto a hacer el cálculo, dado que en las bolsillas (como marca la ley) vienen impresas las kilocalorías por cien gramos de producto y el peso neto del mismo. Según ello, y calculadora mediante, la cosa ha sido tal que así:
"Pastelito recubierto de cacao":
440 Kcal/100g -> 50g = 220Kcal
"Palmera de hojaldre recubierta de cacao":
533 Kcal/100g -> 45g = 240Kcal
"Cuadrado" (similar al "Pastelito recubierto de cacao" sólo que con forma cuadrada):
378 Kcal/100g -> 60g = 227Kcal
"Cuadradito chocolate":
405 Kcal/100g -> 35g = 142Kcal
"Tarta de manzana":
395 Kcal/100g -> 60g = 237Kcal
Total de kilocalorías ingeridas en la "sobremerienda": 1.066
Recomendación diaria de ingesta de calorías para una dieta equilibrada: 40Kcal por kilo de peso corporal.
La cantidad de kilocalorías que he ingerido en un rato respecto al total recomendado para todo un día: 37%
PD: menos mal que mañana no tengo que ir a hacerme análisis...
martes, octubre 03, 2006
Tortilla "mar y campo"
Intentaré abreviar, que quería postear alguna cosilla más y siempre me enrollo más que las persianas.
Hoy. Llego a casa para cenar. No sé qué cenar. Me apetece huevo revuelto, pero de una forma nueva. Miro la despensa. Miro el refrigerador. ¡TACHÁNNN! Experimentación culinaria al canto.
Saco un par de huevos (de los buenos, de las gallinas de mi güelu jeje). Los bato. Cojo una latilla de atún de estas con las que es imposible cortarse y con las que yo me corto. Echo el aceite de oliva de la latilla en un sartén (lo hago con vistas, ya que el aceitillo lleva todo el regustillo del atún). Enciendo el fuego ieléstrico. Echo el atún desmenuzado en el huevo. Mientras el atún se "enhueva", cojo unos maíces que hay por el frigo y los espachurro en un platillo. Añado el maíz despachurrado al atún enhuevado. Vuelco el contenido del plato en el sartén. Dejo que la tortilla se haga a fuego lento (con el mando en el punto 5 de 12). Muevo un poco el asunto para que no se pegue. Como no suelo echar sal a las cosas, sobre la marcha decido echar un poco de ajo en polvo sobre la parte superior que está todavía líquida, sólo para que le de un regustillo. Unos 15 minutos después le doy la vuelta a la tortilla (sí, tened en cuenta que la tenía a fuego lento y que el fuego es ieléstrico) . La dejo otros 7 minutos más y... ¡TATATACHÁAAANNN! He aquí el resultado:

Una fotilla más para que se vea que la toltilla (lediii??? :D:D:P) realmente está hecha con atún y maíz:

PD: os preguntaréis si el experimento estaba bueno... pues me lo zampiñé entero en un momento, así que sacad vosotros vuestras propias conclusiones ;)
Hoy. Llego a casa para cenar. No sé qué cenar. Me apetece huevo revuelto, pero de una forma nueva. Miro la despensa. Miro el refrigerador. ¡TACHÁNNN! Experimentación culinaria al canto.
Saco un par de huevos (de los buenos, de las gallinas de mi güelu jeje). Los bato. Cojo una latilla de atún de estas con las que es imposible cortarse y con las que yo me corto. Echo el aceite de oliva de la latilla en un sartén (lo hago con vistas, ya que el aceitillo lleva todo el regustillo del atún). Enciendo el fuego ieléstrico. Echo el atún desmenuzado en el huevo. Mientras el atún se "enhueva", cojo unos maíces que hay por el frigo y los espachurro en un platillo. Añado el maíz despachurrado al atún enhuevado. Vuelco el contenido del plato en el sartén. Dejo que la tortilla se haga a fuego lento (con el mando en el punto 5 de 12). Muevo un poco el asunto para que no se pegue. Como no suelo echar sal a las cosas, sobre la marcha decido echar un poco de ajo en polvo sobre la parte superior que está todavía líquida, sólo para que le de un regustillo. Unos 15 minutos después le doy la vuelta a la tortilla (sí, tened en cuenta que la tenía a fuego lento y que el fuego es ieléstrico) . La dejo otros 7 minutos más y... ¡TATATACHÁAAANNN! He aquí el resultado:

Una fotilla más para que se vea que la toltilla (lediii??? :D:D:P) realmente está hecha con atún y maíz:

PD: os preguntaréis si el experimento estaba bueno... pues me lo zampiñé entero en un momento, así que sacad vosotros vuestras propias conclusiones ;)
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