La solución para estos graves problemas existenciales (¿tiro o no tiro el bote?) pasa por la aplicación de las más avanzadas técnicas quirúrjicas de última generación. Veamos un ejemplo práctico a partir de un envase en avanzado estado de utilización. Para la realización de la intervención necesitaremos:
- El continente del producto sin acabar.
- Un bisturí. En caso de no disponer de un bisturí en casa se puede sustituir éste por un buen cúter. NUNCA utilizar un cuchillo, salvo que sea de sierra.
- Una superficie plana en condiciones higiénicas aceptables.
- 16 cm2 de film plástico, no necesariamente esterilizado.
Una vez tengamos listos todos los utensilios comenzaremos con la operación.
Primeramente hay que delimitar la zona a seccionar. No está de más coger una regla, escuadra, cartabón y un rotulador permanente de esos que tenemos en casa para... para estos casos vaya.
En caso de que andemos algo pillados de tiempo porque nos va a empezar el Tomate y no queremos perdernos la enésima repetición de "vida y desgracias de la Pantoja", podemos calcular a ojo de buen cubero cuál sería el hipotético centro del envase.
Una vez delimitada la zona por la que se va a realizar la incisión, llega el momento más delicado: el corte. Es muy importante seguir los siguientes pasos:
1. Tomar conciencia de que ésta será la última vez que veas el bote en su estado original.
2. Intentar relajarse y concentrarse, ya que el más mínimo despiste puede ser fatal para el resultado final.
3. Sólo cuando creamos que estamos preparados y nos sintamos seguros, sujetaremos firmemente el envase con la mano no dominante.
4. Cogeremos el cúter con la mano dominante, asegurándonos de que la superficie cortante está en dirección perpendicular al plástico del envase.
5. Con valor, ánimo y decisión introduciremos el cúter en la masa plástica todo cuanto podamos, deslizándolo hasta el fondo.
6. Con cuidado iremos moviendo el envase hacia adelante y girándolo hacia el horizonte.
Y una vez terminada la operación... ¡voilá! podemos comprobar que efectivamente, quedaba producto para un rato.
Ya sólo nos queda hacer uso de los 16 cm2 de film plástico, con el cual recubriremos la zona superior de la mitad inferior del bote. La parte superior del mismo se puede desechar (tras arrepasar bien el dedo por sus paredes) en el correspondiente contenedor de reciclaje.
Nada más por hoy, esperamos que el anterior manual les haya resultado útil para su vida diaria.
Atentamente, el equipo médico del TurbioBlog.