Pero aún así tú miras la mesa y notas como que le falta algo: un toque de color, un algo que se mueva...
Piensas.
Mmm...
¿Qué le podría poner? A poder ser inanimado y de mantenimiento reducido...
Piensas un poco más.
Mmmmmmmm...
No se te ocurre nada hasta que...
¡AaaAaah! Hombre, claro, cómo no se me había ocurrido antes...
¡¡El acuarium USB de Hello Kitty!!